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El W123 de Beatriz Holguín

Beatriz Holguín · Monterrey, Nuevo León

Beatriz Holguín, de Monterrey, Nuevo León, nos cuenta la historia de su W123 (1982): cómo lo consiguió, qué le ha hecho y por qué no lo vendería.

Todo empezó con una foto vieja y una promesa a medias. Años después, el coche llegó a la cochera con más óxido que pintura, pero con los números correctos y una historia que valía la pena rescatar.

El proceso fue largo: noches de domingo, refacciones que llegaban de Alemania en cajas a medio aplastar, y más de un mecánico que prefirió no meterse. Pero poco a poco la estrella volvió a brillar.

Mercedes-Benz 300 SL "Gullwing" de perfil — años 1950
Un Mercedes viejo no se compra: se adopta. Y como toda adopción, te cambia a ti más de lo que tú lo cambias a él.

La primera salida

La carretera hacia Cuernavaca fue el bautizo. El motor empujaba parejo, la dirección pedía atención y, por primera vez en mucho tiempo, el coche se sentía vivo. La comunidad nos recibió con aplausos y bromas sobre el consumo de gasolina.

Mercedes-Benz W123 restaurado al aire libre — años 1970-80

Hoy el coche sale los fines de semana, va a las rodadas y junta a la familia. No es perfecto —ninguno lo es— pero es nuestro, y eso lo vale todo.

Galería

  • El W123 de Beatriz Holguín: foto 1

  • El W123 de Beatriz Holguín: foto 2

  • El W123 de Beatriz Holguín: foto 3

  • El W123 de Beatriz Holguín: foto 4

  • El W123 de Beatriz Holguín: foto 5

  • El W123 de Beatriz Holguín: foto 6

  • El W123 de Beatriz Holguín: foto 7

  • El W123 de Beatriz Holguín: foto 8

  • El W123 de Beatriz Holguín: foto 9

  • El W123 de Beatriz Holguín: foto 10

  • El W123 de Beatriz Holguín: foto 11

  • El W123 de Beatriz Holguín: foto 12

  • El W123 de Beatriz Holguín: foto 13

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