El W124 de Luis Ángel Torres
Luis Ángel Torres · San Miguel de Allende, Guanajuato
Luis Ángel Torres, de San Miguel de Allende, Guanajuato, nos cuenta la historia de su W124 (1990): cómo lo consiguió, qué le ha hecho y por qué no lo vendería.
Todo empezó con una foto vieja y una promesa a medias. Años después, el coche llegó a la cochera con más óxido que pintura, pero con los números correctos y una historia que valía la pena rescatar.
El proceso fue largo: noches de domingo, refacciones que llegaban de Alemania en cajas a medio aplastar, y más de un mecánico que prefirió no meterse. Pero poco a poco la estrella volvió a brillar.

Un Mercedes viejo no se compra: se adopta. Y como toda adopción, te cambia a ti más de lo que tú lo cambias a él.
La primera salida
La carretera hacia Cuernavaca fue el bautizo. El motor empujaba parejo, la dirección pedía atención y, por primera vez en mucho tiempo, el coche se sentía vivo. La comunidad nos recibió con aplausos y bromas sobre el consumo de gasolina.

Hoy el coche sale los fines de semana, va a las rodadas y junta a la familia. No es perfecto —ninguno lo es— pero es nuestro, y eso lo vale todo.
Galería
El W124 de Luis Ángel Torres: foto 1
El W124 de Luis Ángel Torres: foto 2
El W124 de Luis Ángel Torres: foto 3
El W124 de Luis Ángel Torres: foto 4
El W124 de Luis Ángel Torres: foto 5
El W124 de Luis Ángel Torres: foto 6
El W124 de Luis Ángel Torres: foto 7
El W124 de Luis Ángel Torres: foto 8
El W124 de Luis Ángel Torres: foto 9
El W124 de Luis Ángel Torres: foto 10